Yo no soy un fotógrafo profesional. Tuve una cámara rusa, Vilia, en los años 80. Cuando se cayó el muro, una esquirla vino a dar al diafragma y se rompió. Pasaron largos años antes de volver a tocar una cámara propia: primero una Canon Prima AF-8, más tarde una breve Nikon Coolpix L4 (muerta bajo el peso de un sábado en la playa) y penúltimamente una Kodak C713, autora del blog Habana 713.
Ahora, gracias a la amistad de Sol y Ariel, tengo una Fujifilm Finepix s1000. Y como darme una cámara a mí es como regalarle un juguete nuevo a un niño… me inventé este blog, para seguir rumoreando, pero ahora en imágenes.
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